Carta del presidente
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Estimado accionista: 2008 –un ejercicio complejo, de dificultades crecientes y superiores a las que podían preverse- ha sido satisfactorio para Indra. Tras la exitosa integración de Azertia y Soluziona en el ejercicio precedente, establecimos para este pasado unos objetivos ciertamente exigentes, que, si bien asumían un deterioro del entorno económico general y sectorial, no contemplaban que fuese tan amplio, intenso y acelerado como finalmente ha sido. A pesar de esta realidad menos favorable, hemos cumplido y superado los objetivos marcados al comienzo del ejercicio, situándonos un año más a la cabeza de nuestro sector en crecimiento y rentabilidad. Este fuerte cumplimiento de nuestros objetivos pone de manifiesto que, con un tamaño y complejidad muy superiores a los de hace un par de años, mantenemos una organización ágil y flexible, atenta en todo momento a los cambios en el entorno, con capacidad de anticipación y reacción rápida, liderada por un equipo directivo que mantiene la tensión y la exigencia necesarias para impulsar y adoptar las acciones y decisiones requeridas. Tanto el Consejo de Administración como la dirección de la compañía estamos fuertemente comprometidos con todos nuestros públicos objetivos: accionistas, clientes, profesionales, comunidades donde desarrollamos y proyectamos nuestra actividad. Si bien momentos como los actuales nos recuerdan que la prioridad básica general es sobrevivir y mantener los logros alcanzados, podemos y debemos aspirar a seguir reforzando nuestra posición, a alcanzar niveles superiores de solidez y a ampliar nuestro potencial de desarrollo. No podemos hoy definir, en la forma en que estábamos acostumbrados, los horizontes de futuro y los caminos a recorrer, su alcance y duración, pero sabemos que, en Indra, lo haremos profundizando en nuestra condición de empresa innovadora de fuerte intensidad tecnológica, capaz de atraer el mejor talento y de propiciar su desarrollo en un marco de ambición, rigor y determinación para hacer realidad nuestros objetivos, con una presencia cada vez más global y volcada en clientes líderes con fuerte proyección. El pasado ejercicio 2008 hemos celebrado el quince aniversario del nacimiento del proyecto que Indra ha hecho realidad. Estos valores –ambición, rigor, determinación, compromiso- han estado presentes en todo momento, cuando definimos nuestro proyecto y en cada uno de los años transcurridos; y lo seguirán estando en nuestro futuro. Tanto en nuestro origen como en algunos momentos posteriores hemos tenido ya que enfrentarnos a fuertes dificultades. Sin falsa modestia podemos decir que, en ellos, hemos sabido combinar esos valores para proyectarnos al futuro con miras elevadas, gestionando el presente con realismo y prudencia. Así lo estamos haciendo en estos momentos, en primer lugar en la fijación de objetivos a corto plazo y en la gestión operativa, para mantener y reforzar nuestra credibilidad y preservar nuestros niveles de rentabilidad y solidez financiera. Seguimos a la vez pensando en el largo plazo y desplegando acciones para un horizonte de amplio recorrido. Estamos convencidos de que los mejores tiempos de Indra están por llegar. En todos los mercados verticales donde operamos existe una fuerte demanda potencial de las tecnologías que conforman nuestro núcleo de conocimientos y capacidad de innovación; tenemos una fuerte posición en clientes de primer nivel; y continuamos consolidando la presencia necesaria en mercados geográficos para abordar este reto. Nuestro futuro vendrá determinado por nuestra capacidad para seguir perseverando y profundizando en los cuatro vectores que he mencionado: evolución y desarrollo de nuestra oferta con fuerte contenido tecnológico; captación y retención del mejor talento; mantenimiento y reforzamiento de la posición en un número creciente de clientes líderes y con proyectos empresariales de alcance; y creciente desarrollo y presencia global. Este convencimiento, desde el realismo con que gestionamos el momento presente, nos ha llevado, un año más, a fijar para 2009 unos objetivos exigentes, con un crecimiento relevante y diferencial con respecto a nuestro sector, preservando los ya elevados niveles de rentabilidad y sólida posición de balance que mantenemos; y también a proponer un dividendo creciente, prueba de nuestra confianza en ese futuro y en nuestra capacidad para seguir generando valor. Estas palabras podrían parecer fruto del voluntarismo o que no parten del reconocimiento suficiente de la gravedad del momento presente. No es así. Hemos acreditado y mantenemos nuestra capacidad para diagnosticar correctamente las situaciones concretas y para actuar con responsabilidad. Pero sí es cierto que están formuladas desde una fuerte pasión, la que creemos que necesita en todo momento un proyecto empresarial como el nuestro para continuar su desarrollo y para dar respuesta satisfactoria a las expectativas de todos los que han depositado su confianza en nosotros. Mantenemos la misma ambición que en estos últimos quince años y estamos igualmente comprometidos para que Indra nos siga generando ilusión y valor a todos sobre bases firmes y sostenibilidad. En línea con el compromiso de mejorar la rendición de cuentas de nuestro desempeño económico, medioambiental y social, este año presentamos la información de manera integrada en un único Informe, “Indra, crecimiento sostenible”. Este Informe se ha realizado en conformidad con las directrices de la G3 del Global Reporting Initiative, siguiendo el nivel de aplicación A+, así como la norma AA1000 de Accountability. También hemos seguido avanzando en la aplicación de los principios definidos por el Pacto Mundial. Todo ello constituye una presentación equilibrada y razonable del desempeño económico, medioambiental y social de nuestra organización, que ha sido verificado externamente. Javier Monzón |

